Sauna tradicional en casa: sauna lista para usar con estufa y piedras de sauna

¿Cuántas veces este mes tenías pensado ir a la sauna y al final no lo hiciste porque te daba demasiada pereza?

No estás solo. La voluntad está ahí. Pero el gimnasio cierra, la sauna está ocupada y llegar hasta allí lleva tiempo. Al final, no lo haces, no porque no quieras, sino porque el umbral es demasiado alto.

Una sauna tradicional en casa elimina por completo esa barrera. Sin reservas, sin horarios fijos y sin tiempo de desplazamiento. Los modelos para exterior Private Escape y Grand Escape se pueden precalentar a través de wifi y de un panel táctil desde el interior de la casa, de modo que la sauna ya está caliente cuando sales: a las 06:00 de un martes o a las 22:00 de un viernes, con la misma facilidad en pleno invierno que en julio.

Y lo que importa es la regularidad. Según un estudio finlandés a largo plazo, entre 4 y 7 sesiones de sauna a la semana se asocian con un riesgo un 50 % menor de fallecer por enfermedades cardiovasculares y un riesgo un 66 % menor de padecer demencia, en comparación con una sola sesión de sauna a la semana. No es la sauna ocasional lo que marca la diferencia, sino el hábito.

Swedish Cold ofrece tres saunas tradicionales «llave en mano»: Heritage, para interiores (2-3 personas); Private Escape, para el patio (2 personas); y Grand Escape, para la familia o para instalaciones públicas (4 personas). Todas ellas cuentan con una estufa auténtica, piedras de sauna auténticas y la posibilidad de verter agua.

¿Qué es una sauna tradicional y qué la hace única?

Una sauna tradicional consiste en que un calentador calienta el aire de la cabina hasta una temperatura elevada, normalmente entre 70 y 100 grados, y que el calor se almacena en las piedras de la sauna situadas sobre el calentador. Las piedras son el corazón de la sauna. Al verter agua sobre ellas, se genera vapor —«löyly» en finés—, que en pocos segundos transforma el calor seco en un calor húmedo y envolvente que se siente en toda la piel.

Ahí es precisamente donde se diferencia de una sauna de infrarrojos. Una sauna de infrarrojos mantiene una temperatura de entre 40 y 60 grados y calienta el cuerpo directamente mediante radiación: es más suave, más silenciosa y resulta más fácil permanecer en ella durante más tiempo. Por su parte, una sauna tradicional calienta el aire que te rodea y proporciona ese calor intenso que provoca la sudoración, en el que se basa la cultura de la sauna. Ninguna es mejor que la otra. Son experiencias diferentes y, si lo que buscas es el «löyly», solo hay una opción.

Parte de esa experiencia es también el movimiento de entrar y salir. Calor, frío, calor. Se trata de un proceso activo en el que el cuerpo se ve obligado a adaptarse, regularse y recuperarse, y no solo a quedarse quieto y relajarse. Las saunas tradicionales de Swedish Cold están diseñadas precisamente para eso: potentes calentadores con piedras de sauna y un gran frente acristalado que hace que salir al aire libre sea una parte natural del ritual, en lugar de una interrupción.

¿Qué ocurre en el cuerpo durante una sesión de sauna tradicional?

El cuerpo empieza a reaccionar al cabo de unos minutos. La temperatura de la piel aumenta rápidamente al contacto con el aire caliente y, para proteger la temperatura corporal central, el cuerpo pone en marcha toda una serie de reacciones de defensa:

  • Los vasos sanguíneos se dilatan. El flujo sanguíneo se redirige hacia la piel para liberar calor. La circulación aumenta en todo el cuerpo.
  • El pulso se acelera. El corazón se esfuerza más para bombear el mayor volumen de sangre que llega a la piel. El esfuerzo es similar al de un entrenamiento cardiovascular de intensidad ligera a moderada, sin que te muevas.
  • Comienza la sudoración. Un proceso de enfriamiento activo que limpia la piel, abre los poros y elimina los residuos del día.
  • Los músculos se relajan. El calor aumenta la elasticidad de los músculos y los tendones y libera la tensión que el estiramiento por sí solo no consigue eliminar.
  • El estrés desaparece. Se liberan endorfinas y hormona del crecimiento, los niveles de cortisol disminuyen y el sistema nervioso entra en una fase de recuperación.

Al cabo de 10-15 minutos, el cuerpo se siente pesado y cálido de una forma que es difícil de reproducir en cualquier otro lugar. Y cuando sales al aire fresco, ocurre lo siguiente: los vasos sanguíneos se contraen, la presión arterial aumenta brevemente y el cuerpo activa sus propios sistemas de generación de calor. Esa alternancia entre dilatación y contracción es lo que generaciones enteras han denominado «la purificación del cuerpo en la sauna» y, desde el punto de vista fisiológico, eso es más o menos lo que ocurre.

Beneficios de la sauna tradicional: lo que revelan los estudios

La sauna tradicional es el tipo de sauna que se ha estudiado durante más tiempo y con mayor profundidad. El estudio finlandés KIHD ha realizado un seguimiento de miles de hombres durante más de 20 años, y la tendencia es clara: es la frecuencia lo que determina el efecto.

  • Salud cardiovascular. Las personas que utilizaban la sauna entre 4 y 7 veces a la semana presentaban un riesgo un 50 % menor de fallecer por enfermedades cardiovasculares en comparación con aquellas que la utilizaban una vez a la semana.
  • Salud cerebral. Este mismo grupo presentaba un riesgo un 66 % menor de desarrollar demencia. El efecto aumentaba progresivamente con el número de sesiones de sauna a la semana.
  • Recuperación tras el entrenamiento. El aumento del flujo sanguíneo hacia los músculos reduce la rigidez y hace que el cuerpo se sienta listo antes tras las sesiones intensas.
  • El sueño y el estrés. Los niveles de cortisol disminuyen durante y después de una sesión de sauna. Una sesión de sauna por la noche reduce el tiempo que tardan muchas personas en conciliar el sueño.
  • Presión arterial. El uso regular de la sauna se asocia a una reducción de la presión arterial en reposo a lo largo del tiempo, probablemente gracias a una mejora de la función vascular.

Hay dos cosas importantes que hay que señalar. Se trata de estudios observacionales, por lo que muestran asociaciones sólidas más que una causa demostrada, y los efectos son individuales. La sauna no sustituye al sueño, la alimentación y el ejercicio físico, sino que los complementa. Pero si ya cumples con estos aspectos básicos, una sauna tradicional en casa es una de las pocas inversiones en salud que gana valor con cada año que la tienes.

Primeros pasos con una sauna tradicional: paso a paso

No hay reglas complicadas. Pero quienes sacan el máximo partido a la sauna suelen seguir más o menos el mismo ritmo sencillo:

  1. Precalienta la sauna con antelación. Ajústala a una temperatura de entre 75 y 85 grados. Los programas «Private Escape» y «Grand Escape» se activan a través de wifi o del panel táctil, por lo que la sauna estará lista cuando tú lo estés. Espera entre 30 y 45 minutos hasta que alcance la temperatura máxima.
  2. Dúchate y sécate. La piel seca empieza a sudar antes que la piel húmeda.
  3. Quédate sentado entre 10 y 15 minutos. Empieza en el banco de abajo, que está más fresco, y ve subiendo cuando quieras más. Más tiempo no significa mejor.
  4. Vierte agua sobre las piedras. Un cucharón cada vez. El löyly aumenta la sensación de calor de forma inmediata; ahí es donde una sauna tradicional se diferencia de todo lo demás.
  5. Sal y refréscate. Sal al aire fresco, date una ducha fría o métete directamente en un baño de hielo. La alternancia no es un extra opcional: es la clave.
  6. Repite esto durante 2 o 3 series. Descansa unos minutos entre cada una y bebe agua. Termina siempre con agua fría.
  7. Quédate tumbado un rato después. El pulso se te calma, sientes el cuerpo pesado y la mente se te aclara de una forma extraña. Esa es la parte de la que nadie te habla de antemano.

Empieza con dos o tres sesiones de sauna a la semana y ve aumentando poco a poco. El objetivo no es que la sesión de sauna sea perfecta, sino que se convierta en un hábito.

Preguntas frecuentes sobre las saunas tradicionales

Una sauna tradicional es la clásica sauna nórdica: un calentador calienta el aire de la cabina hasta alcanzar una temperatura de entre 70 y 100 grados, y sobre el calentador se colocan piedras de sauna que almacenan el calor. Al verter agua sobre las piedras, se genera vapor —löyly—, que proporciona el calor húmedo e intenso que caracteriza a la sesión de sauna. A diferencia de una sauna de infrarrojos, el calor proviene del aire que te rodea y no de la radiación dirigida directamente a la piel.

Una sauna tradicional alcanza una temperatura de entre 70 y 100 grados y calienta el aire de la cabina. Con las piedras de sauna y el agua se consigue el «löyly» y la clásica e intensa sensación de la sauna. Una sauna de infrarrojos alcanza una temperatura de entre 40 y 60 grados y calienta el cuerpo directamente con radiación infrarroja, en lugar de calentar el aire.

En la práctica: una sauna tradicional ofrece una experiencia más intensa, una sudoración más rápida y la posibilidad de verter agua. La sauna de infrarrojos es más suave y resulta más fácil permanecer en ella durante más tiempo. Si quieres ambas opciones en la misma cabina, Swedish Cold también dispone de la sauna híbrida, en la que puedes utilizar el calor tradicional, el calor por infrarrojos o ambos a la vez.

Una temperatura de entre 75 y 85 grados a la altura del banco es adecuada para la mayoría de las personas y es el rango más habitual. Si eres principiante, empieza por unos 70 grados y ve aumentando una vez que sepas cómo responde tu cuerpo. Por encima de los 90 grados, la sesión se vuelve corta e intensa; funciona, pero la mayoría de la gente prefiere una temperatura más baja y más «löyly». Fíjate en cómo te sientes: el calor percibido aumenta notablemente en cuanto se vierte agua sobre las piedras.

Lo ideal es pasar entre 10 y 15 minutos por ronda, seguidos de unos minutos de enfriamiento. Una sesión clásica de sauna consta de dos o tres rondas. Los principiantes deben empezar con entre 5 y 10 minutos en el banco inferior. Dado que una sauna tradicional es considerablemente más caliente que una sauna de infrarrojos, el tiempo de permanencia es más corto: lo importante es la alternancia entre el calor y el frío, no cuánto tiempo se puede permanecer en ella.

Empieza con 2 o 3 veces por semana y ve aumentando a tu propio ritmo. La investigación finlandesa KIHD demuestra que el efecto aumenta con la frecuencia: quienes utilizaban la sauna entre 4 y 7 veces a la semana tenían un riesgo un 50 % menor de fallecer por enfermedades cardiovasculares y un riesgo un 66 % menor de padecer demencia, en comparación con quienes la utilizaban una vez a la semana. Tomar la sauna a diario no supone ningún problema para los adultos sanos. Con una sauna en casa, el umbral es lo suficientemente bajo como para que realmente se haga realidad.

Son las piedras las que crean la experiencia, no la fuente de calor. Una sauna eléctrica con piedras proporciona exactamente el mismo «löyly» que una de leña: al verter agua sobre las piedras calientes, se obtiene el mismo vapor y la misma sensación. Las ventajas de la sauna eléctrica son prácticas y considerables: la sauna se calienta en 30-45 minutos, la temperatura se mantiene constante durante toda la sesión, te ahorras tener que cortar, secar y almacenar leña, no hay que limpiar la chimenea y no hay riesgo de incendio por chispas. Swedish Cold utiliza calentadores de Harvia, una de las marcas líderes mundiales en saunas.

Heritage es nuestra sauna interior tradicional para 2-3 personas, de 1.600 × 1.200 × 2.000 mm, con exterior negro, fachada panorámica de cristal de seguridad ahumado, un banco de dos niveles y sistema de audio Bluetooth. Es una sauna independiente que no requiere obras de instalación.

Private Escape es la sauna exterior para dos personas, con un calentador de 4,5 kW, madera de pino blanco carbonizado y un techo impermeable. Grand Escape es la más grande, con unas dimensiones de 2,10 × 1,80 metros, capacidad para cuatro personas y un calentador de 8 kW que calienta rápidamente incluso en los fríos días de invierno. Ambos modelos para exterior se controlan a través de wifi y de un panel táctil.

Esto depende totalmente de dónde vivas. Según la normativa urbanística sueca, las saunas al aire libre de Swedish Cold están exentas de licencia de obras siempre que se sitúen a una distancia mínima de 4,5 metros del límite de la propiedad y tengan una superficie inferior a 15 m². Tanto el modelo Private Escape como el Grand Escape están muy por debajo de ese límite de tamaño: el Grand Escape ocupa 2,10 × 1,80 metros, algo menos de 4 m². Según esas mismas normas suecas, para instalar la sauna más cerca del límite de la propiedad es necesario el consentimiento de tu vecino. Las normas varían en otros países, incluido el Reino Unido, por lo que debes consultar siempre los requisitos con la autoridad urbanística local antes de realizar el pedido.

Esto depende de la potencia del calentador. El Private Escape cuenta con un calentador de 4,5 kW y el Grand Escape, con uno de 8 kW, que es la potencia que consumen a pleno rendimiento durante el calentamiento. Una vez alcanzada la temperatura deseada, el calentador se enciende y se apaga para mantenerla, por lo que el consumo durante la sesión en sí es considerablemente inferior a la potencia nominal. Indicamos los requisitos de alimentación eléctrica y de conexión antes de la entrega, para que la instalación eléctrica esté lista a tiempo.

Sí, y lo recomendamos encarecidamente. Alternar entre una sauna caliente y agua fría —la terapia de contraste— es la forma más consolidada de disfrutar de la sauna y la que tiene un efecto más evidente sobre la circulación, la recuperación y el estrés. Swedish Cold ofrece toda la gama: sauna tradicional, sauna de infrarrojos y baño de hielo, todos con la misma calidad superior. Coloca un baño de hielo de Swedish Cold junto a la sauna y tendrás una sala de recuperación completa en casa.

El pino blanco carbonizado no requiere mantenimiento: ni aceitado, ni tratamiento superficial, ni impregnación. Limpia los bancos después de cada sesión y deja que la sauna se ventile adecuadamente para que se seque entre uso y uso. Las piedras de la sauna deben colocarse sin apretarlas para que el calor pueda circular, y deben darse la vuelta o sustituirse cuando empiecen a desmoronarse, lo que suele ocurrir tras unos años de uso regular. La estufa Harvia es de calidad industrial y requiere un mantenimiento mínimo.

Sí. Todas las saunas frías suecas se entregan «llave en mano» y listas para usar: sin piezas sueltas, sin kits que montar y sin herramientas. El plazo de entrega de los modelos para exterior es de 12 a 14 semanas, y se ofrece la posibilidad de entrega urgente previo pago de un suplemento. Se incluye de serie una garantía de 1 año, con la opción de ampliarla hasta 5 años, y seguimos a tu disposición tras la entrega con servicio técnico, recambios y asistencia.

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